lunes, 1 de junio de 2015

Bam

¡Qué fuerte habrá sonado el golpe que me he dado!

A veces, las cosas van tan mal, que uno pretende girar la cabeza y olvidarse de todo, y darle mil vueltas a lo que ocurre para encontrar una salida. Tal vez, para otra persona, hubiese sido más fácil asumirlo todo, en vez de seguir buscando soluciones donde no las había; para mí, no lo ha sido. No recuerdo que haya pasado nunca algo así.